Eudaemonía en Aristóteles y ética actual

Hay quien manifiearistotelessta desde la seguridad de considerarse leído, que Aristóteles mostró el camino y desde entonces no hemos hecho sino interpretar la misma cosa de  un modo u otro. Tenemos además un tanto venidos arriba a los aristotélicos que desechan como su maestro la existencia de dos mundos, en franca polémica con Platón, avalados por el Boson de Higgs y por nuestros queridos físicos cuánticos de primera mitad del siglo XX.

En ese mundo único, en el que cada ser humano es cuerpo, mente y espíritu, todo en uno, los griegos, como nuestro querido Aristóteles, deseaban ser felices, como de ansiamos hoy, y como lo quisieron todos los hombre entre medio. Los griegos sin embargo concibieron la ética en términos de bienestar para los seres humanos. Y ahí surge la primera cuestión que proponemos a debate. ¿Ocurre hoy lo mismo? ¿Pensamos como sociedad que la felicidad se halla en el comportamiento ético? ¿Es más bien al contrario?

Para Aristóteles, una vida virtuosa es aquella en la que el hombre puede desarrollar de manera libre aquello que le distingue del resto de criaturas, y que no es otra cosa que su capacidad de razón. Pero he aquí que continua y nos dice que una vida acorde con la virtud, ha de poseer sabiduría y templanza suficientes. En definitiva, la eudaemonía (felicidad) aristotélica está formada por un modo de pensamiento acorde con la virtud.

Dicho de otra forma, que para ser felices hay que razonar y comportarse de un modo éticamente acorde con la virtud. ¿Vivimos así nosotros? ¿Qué nos hemos perdido? ¿Es el virtuoso más feliz en nuestros días que ese otro que leemos a diario en los periódicos? ¿Qué puede hacer la ética actual para reconducir al hombre?

Estas cuestiones, y otras que consideres al hilo de la cuestión suscitada, son las que ya esperamos todos de ti.

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